miércoles, 12 de octubre de 2016

El lenguaje de las imágenes en la educación.



  




  Para avanzar en el terreno de la educación de la mirada proponemos prestar atención a cuatro tópicos: la polisemia de las imágenes, su poder, la relación ver-saber y el vínculo de las imágenes con las palabras.
    El poder de las imágenes. Hay imágenes que nos hacen llorar; otras tienen la capacidad de hacernos estremecer de emoción y ternura; algunas pueden lograr que exclamemos, y otras, directamente, consiguen que apartemos la vista. Las imágenes nos provocan, despiertan reacciones, nos golpean; en síntesis, tienen poder. Son como unos "potentes prismáticos" que intensifican la experiencia e iluminan realidades que de otro modo pasarían inadvertidas. Por eso los estudiosos de la cultura visual insisten en que las imágenes son poderosos vehículos de transmisión de ideas, valores, emociones. Y cumplen muchas funciones: aportan información y conocimientos, generan adhesión o rechazo, movilizan afectos, proporcionan sensaciones, generan placer o disfrute. Según la historiadora del arte Laura Malosetti Costa, lo que le otorga primacía a las imágenes visuales en materia de aprendizaje es su poder de activación -de la atención, de las emociones- en el observador.
   
   La polisemia. Otro rasgo central de las imágenes es su ambigüedad, su polisemia, su apertura a múltiples significados nunca dados de antemano. Las imágenes no son transparentes ni unívocas: "No existe un significado único ni privilegiado frente a una imagen sino que esta renueva sus poderes y sentidos completándose en la mirada de cada nuevo espectador". Las imágenes tienden a escaparse de las generalizaciones que proponen los conceptos y suele resultar complicado -además de poco provechoso- pretender constreñir su interpretación. La polisemia de las imágenes puede llegar a explicar cierta sensación de falta de control o desorden en el trabajo pedagógico con ellas, sensación que es deseable animarse a transitar pues los resultados pueden ser insospechados.

   La relación entre palabras e imágenes. Muchas veces decimos que hay imágenes que nos dejan mudos o que nos sobrepasan; o que las palabras no alcanzan a dar cuenta de lo que una imagen sí puede. Pero también hay situaciones donde las palabras nos auxilian para entender, explicar y hacer hablar a aquellas imágenes que parecen ofrecer resistencia al entendimiento y la comprensión. Las palabras y las imágenes son irreductibles unas a otras pero, al mismo tiempo, están absolutamente intrincadas. Se cruzan, se vinculan, se responden, se desafían, pero nunca se confunden. Ambas se exceden y desbordan, y ahí radica la riqueza de su vínculo.     Uno de nuestros desafíos es atravesar esta tensión sin reducirla. En ese sentido, es recomendable dejar un poco solas a las imágenes y no encerrarlas de inmediato en la prisión de algunas palabras; así podrán "transpirar" lo que tienen para transmitir. Pero tampoco se trata de abandonarlas a su suerte y, simplemente, guardar silencio.
 Además a la hora de trasmitir la imagen, agrega, quita, modifica  porque como educadores tenemos que ver la mirada de nuestros alumnos y que no quieren comunicar.

 Si queremos trabajar pedagógicamente con imágenes debemos tener en cuenta sus poderes, que son polisémicas, ya que no todos vemos lo mismo cuando miramos. Que no hay otra alternativa que situarse en el cruce de palabras que faltan, sentimientos desbordantes, ideas desordenadas, sonidos ensordecedores y silencios. Se trata, junto con los alumnos, de enseñar y aprender a mirar, escrutando las imágenes desde distintos ángulos, desarmándolas y rearmándolas, imaginando con ellas y a partir de ellas; sin perder de vista que, del mismo modo que las palabras, las imágenes son colectivas y se comparten.

Si tenemos presente que lo visible es algo que se produce, y que al lado de toda visibilidad habrá siempre una invisibilidad, constataremos que al lado de toda pedagogía de la imagen habrá también una política construyendo una mirada -y no cualquiera- del mundo. 




¿ A que llamamos enseñar?

         REPETIR Y DAR.
   Sin enseñanza, no tiene mucho sentido hablar de educación. Lo que distingue a un educador de quien no lo es, es la enseñanza.
   En el enseñar se enseña a otro, la enseñanza siempre requiere de un otro.





En primer lugar, la enseñanza es un intento, una tentativa, un ensayo.
    En segundo lugar, la enseñanza entendida como reparto no parece estar ligada necesariamente ni al bien ni al mal: es una enseñanza a secas.

    En tercer lugar, no todo lo que se enseña se aprende, y por ultimo, lo que se enseña trasciende la intención individual, en tanto es cada sociedad la que selecciona y reparte, en cada momento histórico, cada contenido particular.
IMITAR, SEGUIR, COPIAR E INDICAR.
    La enseñanza introduce EL EJEMPLO. El ejemplo puede ser moral o
  instrumental.
    Lo ejemplar exige cierta imitación, copia o reverencia.
GUIAR PARA OBRAR EN LO SUCESIVO.
   Una de las definiciones mas instructivas de la enseñanza es la que la            define   como guía para obrar en lo sucesivo.
MOSTRAR, EXPONER Y HACER VER.

  Quien enseña hace señas, señaliza. Y una seña es un signo de      entendimiento. En ese sentido, enseñar es como mostrar. La enseñanza se conecta con la exposición. Exponer algo para que sea visto y apreciado.
  Enseñar es además dejar aparecer o dejar ver involuntariamente (hay un montón de cosas que se enseñan sin intención).
     Uno aprende, a pesar de la enseñanza, mas allá de la enseñanza, un montón de cosas que no han sido propuestas intencionalmente.


¿PORQUE HAY QUE ENSEÑAR?
 PROVISIONES Y ORIENTACIONES.
  Hay que enseñar porque las nuevas generaciones llegan al mundo sin    señas, sin signos, desprovistos, sin miedos de orientación, sin guías para obrar en lo sucesivo.
 Existen los planes trabajar, existen también los planes educar. Enseñar es repartir esos planes.
  Para que se oriente el niño, se precisa una enseñanza, y una es otra cosa que un estimulo.

  El verbo clave para los educadores: proveer. El hombre no tiene ningún instinto y ha de construirse, él mismo. 
Enseñar es el reparto sistemático de planes de conducta que permiten que las crías se orienten en la vida.
  Conocimiento es el conjunto de significados sociales, construidos por los hombres, cuya función principal es proporcionar medios de orientación.
 ENSEÑANZA OBLIGATORIA.
 Vinieron hechos ya enseñados y vinieron con los signos incorporados probablemente, los educadores no tendríamos trabajo.
 Los chicos no vienen hechos, ni tampoco el mundo que los recibe y les da lugar.

 La enseñanza es obligatoria, y el aprendizaje es una decisión.
                      ¿PARA QUE HAY QUE ENSEÑAR?
 Hay que enseñar para dar armas o herramientas a los chicos a fin de que puedan desenvolverse en la vida.
Pero también se enseña para que uno pueda aprender a relacionarse con los demás.
Se usa mucho entre educadores y educandos la expresión marca. La enseñanza, en tanto signo y seña que se deja, es una marca.
  ¿ QUE HAY ENSEÑAR?
 Hay que enseñar: “Todo a todos”. Eso es lo que hay que enseñar. Es cierto que es imposible enseñar todo.
Todo quiere decir sin restricciones.
                       ¿CÓMO HAY QUE ENSEÑAR?
Hay instrucciones son relatos acerca de lo que se puede hacer basados en lo que se ha hecho.
La enseñanza es exitosa si consigue provocar, impresionar, despertar curiosidad, suscitar interés, etcétera.
¿ Con que se queda un educador? Se queda a solas con la enseñanza. Siempre es oportuno recordar, es el oficio que reúne a los enseñantes.
 Esa es la tarea, ese es el foco
de esta.
 Puede haber enseñanza y, si embargo, no producirse  aprendizaje.


Una enseñanza funciona si uno se orienta en la vida y pudo llegar, hubo un plan que funciono.


Mi Autobiografía lectora: Leí, leo, leeré, y soñaré…


       Empiezo a recordar mis libros, cuentos, canciones que han dejado una huella en mi niñez, muchas historias que había olvidado pero ahora que estoy cursando el Profesorado de Educación Primaria vienen a mí los recuerdos de mi camino lector…
   Desde niña me gustaba mucho leer los cuentos que  tenían  dibujos como, “Nacho El Perrito Travieso, Pinocho, Los tres Chanchitos, La Bella Durmiente” y muchos más que me atrapaban y me divertían. Luego llegando la escuela primaria solo leí los libros escolares, alejándome un poco de la lectura por priorizar las responsabilidades de la escuela.
   En el trascurso de la secundaria retome la lectura de muchas novelas, de autoras muy reconocidas como, “Para Siempre” de Nora Roberts, y se vienen a mi mente los viñedos de “Ellos Se Fueron” de Viviana Rivero, al mismo tiempo pienso en la cantante y su soldado de “Álbum De Familia” de Danielle Steel, y cuantos mas  que me gustaría contar…
   No puedo no hablar de Paulo Coelho de la novela “Once Minutos”  es una gran reflexión sobre las situaciones difíciles que algunos pasan en la vida. Al momento de elegir que novela quiero leer busco una gran historia romántica, como Kamal el poderoso Árabe enamorado de la belleza de Francesca “Lo que dicen tus ojos” de Florencia Bonelli; anqué algunas veces me dejo sorprender con algún otro genero.
    Hoy en día puedo decir que no puedo dejar de leer, me involucro en las historias,  de tal manera que me emociono; ahora estoy leyendo “Cinco Panes De Cebada” de Lucia Baquedano me gusta y me atrae, se trata de una maestra recién recibida, lo cual me hace estar ansiosa por leer “La Maestra de la Laguna un amor entre Boston y las Pampas” porque todo lo que tenga que ver con mi carrera me interesa leer.
    Espero poder seguir leyendo a lo largo de mi vida, más y mas novelas cada una de ellas tiene su mundo su historia su amor, de igual manera que cada uno de nosotros…
 A continuación con la finalidad de trasmitir recuerdos de mi infancia…
   Había una vez en un lejano bosque, un ogro llamado Shrek, vivía feliz con su princesa Fiona y su amigo, el burro. Pasaban los días en el pantano junto a los tres chanchitos, y los cinco patitos. Uno de ellos, estaba solo, alejado y triste por ser distinto, lo llamaban Patito feo. Se acercó a animarlo e invitarlo a recorrer el bosque el oso Yogui, el guardabosque del lugar, que cuidaba el bosque del lobo, que con sus mentiras asechaba por la noche el lugar.
 
   
El mismo lugar donde tenia su cueva el conejo Bogs Bony, y su particular amigo el pato Lucas, que por las tarde comían miel de un panal de abejas, junto a Winni Pooh. Mientras pasaba por ahí con todas sus locas el coyote buscando al  “Miiip Miiip” el correcaminos.
   Lo corrió desesperadamente hasta la ciudad, donde exploto una bomba “Marca Akme”. Salió volando y callo en el laboratorio de un niño llamado Dexter, su hermana Didy estaba jugando con las barbies mientras su hermano Dexter veía en la tele las hazañas de Goku, que peleaba contra el mal, como lo hacían las chicas Súper Poderosas contra Moho Jojo o Hash y Picachu contra el equipo Roquet.
   “Me parece que he visto a un lindo gatito” dijo Piolín, mientras veía a Silvestre y su amigo, el gato Tom, y Herry, el ratón, que nunca pudo atrapar Tom de tantas veces que intento.

   Veo veo… ¿Qué vez? Una cosa… ¿Qué  cosa? Un tallarín, que se mueve por aquí que se mueve por allá todo pegoteado con un poco de aceite con un poco de sal y ¡¡¡ tuuu!!!